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Cibersexo, bueno como recurso y ayuda, fatal como adicción

28 Abril 2009, por admin 

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Las personas que acuden al ‘cibersexo’ son cada vez más y distintos especialistas no se ponen de acuerdo respecto a las ventajas o inconvenientes de esta herramienta, útil e imaginativa para bastantes pero muy nociva para otros que pierden el mundo de vista. Los hombres son quienes más se animan

LA CLAVE Internet nos ha traído múltiples beneficios pero también ha generado distintas adicciones de las que es complicado salirse

Mucho se ha debatido acerca de la forma de relacionarse entre las personas y de las nuevas modalidades que ofrece Internet, para miles de personas resulta una herramienta más que útil para ligar, encontrar pareja o disfrutar de una sexualidad más lúdica e imaginativa. Asistimos a un auge del cibersexo. Para Elisabeth G. Iborra, autora del libro “EnRedadas” (Somoslibros), la red es ya “uno de los canales más socorridos y permanentemente disponibles al alcance de la mayoría para ligar“, y pone en bandeja “la libertad de decir o practicar aquello que fantaseas con llevar a cabo pero no te atreves por culpa de miedos, pudores, complejos, timidez, temor al juicio ajeno, represiones, prejuicios o creencias inculcadas“. Punto a favor de los que optan por esta vía. Pero, a su vez, no pocos caen en “la tentación de caer en el abuso y convertirse en un adicto que recurra al cibersexo de modo compulsivo e incontrolado, hasta perder el contacto con su entorno real y relegar facetas imprescindibles para el desarrollo personal (familia, amigos, pareja…)“. Punto en contra.

Para tener una idea de los límites en que nos movemos, en marzo pasado, según Nielsen, empresa de servicios de información e investigación de mercados, las webs más “calientes” que proliferan en la red sumaron en España más de ocho millones de usuarios, frente a los más de seis del mismo mes de 2008. Un crecimiento igual de importante registraron las webs de contactos, con 4.022.000 usuarios españoles el mes pasado, millón y medio más que en marzo de 2008, según estimaciones de Nielsen. “El mercado no ha tocado techo en España. Todavía hay juego“, es la visión de Ana Díaz, directora de Comunicación y Márketing de Match.com, “el portal número 1 para encontrar pareja”, asegura su publicidad. Con más de quince millones de usuarios activos en el mundo, cinco de ellos en España, cada año medio millón, aproximadamente, encuentra a la persona deseada a través de esta especie de ‘Celestina’ virtual. “Seguro que son más pues hay quien se resiste a contarlo“, destaca Díaz.

 Perfil de los ‘buscadores’

El perfil de quien toma esta alternativa es masculino (un 60%), atraído por lo que Ana Díaz califica como un “bar gigante en el que es posible conocer a muchísima gente“. Y nos aproximamos con una pequeña contradicción para la especialista. “No nos sentimos identificados con la palabra cibersexo, pero sí es cierto que el objetivo final de cualquier persona que recurre a nuestro portal es tener un encuentro físico“. “Somos un país todavía tradicional en el cortejo. El hombre tiene que acercarse a la mujer para conocerla, lo contrario que ocurre en Internet, pero las cosas están cambiando a pasos agigantados“, afirma la directiva de Match.com.

Sus clientes tienen mayoritariamente estudios universitarios, un poder adquisitivo medio o alto, son urbanos, de entre 30 y 45 años, solteros (el 70% nunca ha estado casado), sin hijos (74%) y con un único deseo en el 80% de los casos: encontrar “una relación seria” a largo plazo. Según la autora de “EmRedadas”, los hombres buscan “ante todo pornografía“, mientras que las mujeres “navegan” en busca de “relaciones, citas,… y también sexo“. “Hay -dice en su libro- tantas posibilidades como ciberusuarios, y servicios para satisfacer todas las necesidades y deseos“. Lo que no puede olvidarse en que nunca, avisa Elisabeth G. Iborra, el cibersexo debería convertirse en un sustituto de la realidad, “sino en un complemento para lograr una sexualidad mejor y más placentera. Un ser humano -continúa- nunca puede ser sustituido por una máquina, en este caso el ordenador, por algo virtual. Nada supera al contacto piel con piel“.

No obstante, Iván Rotella, portavoz de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología, es partidario “sin dudas” del cibersexo, “una herramienta más -comenta a EFE- para lograr una sexualidad satisfactoria y placentera. Estimula la imaginación y puede ser un complemento más en las relaciones de pareja“. En opinión de Rotella, sentarse ante el ordenador a la búsqueda de sensaciones y conocimientos nuevos en materia de sexo “invita a romper la soledad y a muchas personas -dice- les permite salvar trámites que en la calle, en la vida real, pueden costar toda una vida. Facilita la comunicación, conocer a personas afines de forma mucho más rápida“.

Da más datos Vega Arranz, psicóloga y sexóloga, otra defensora del cibersexo. “Como todo en la vida, es una cuestión de medida, ya que un uso desmedido puede crear adicción. En materia de sexualidad, Internet ha abierto muchas posibilidades, por su accesibilidad. Permite desarrollar fantasías, explorar otros mundos de manera placentera….Se ha convertido en un juguete erótico más que ayuda a desinhibirse, a llevar nuestra sexualidad más allá“, es su dictamen. Por su consulta, asegura, no han pasado todavía muchos adictos al sexo en la Red, ya que se trata de un fenómeno “aún reciente“, si bien advierte que hay casos que lo que esconden “pura y simplemente es un sentimiento de culpa, no una adicción propiamente dicha“. “Ese sentimiento, en éste y otros muchos placeres de la vida, nos hace mucho mal“, recalca.

Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Oviedo, además de presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, aprecia “claros y sombras” en la Red, aspectos, muchos, que “pueden facilitarnos la vida y otros que pueden complicárnoslas, ¡y de qué manera!“. “Internet -insiste este psiquiatra- facilita la comunicación entre personas con fines afectivos, es útil especialmente para personas inhibidas socialmente, tímidas, pero también tiene una cara B, y en este caso del cibersexo estaríamos hablando de adicción, de peligros para la infancia y la juventud, de pornografía infantil, de pederastia…. El acceso de los menores a la Red es el problema“. Vega Arranz habla del cibersexo “llevado al punto más dañino“.

Toma también la palabra Francisco Alonso-Fernández, catedrático emérito de Psiquiatría y Psicología Médica por la Universidad Complutense y autor del libro “Las nuevas adicciones”, el cual habla del cibersexo como de “una de las grandes manifestaciones del narcisismo del hombre moderno“, y considera que contribuye al aislamiento, “a la soledad“. Según su experiencia, “no seré yo quien ponga en tela de juicio las ventajas de la Red, que son muchas e importantes, pero esas ventajas llegan acompañadas siempre de ciertos riesgos. Y en el caso del cibersexo, de una más que posible adicción“.

Según sus estimaciones, más del cincuenta por ciento de los adictos a Internet “son adictos al cibersexo“, un mundo “que engancha“. “Es una realidad -continúa- no auténtica, virtual, que provoca gran atracción en personas que frente al ordenador se sienten más libres. Su potencialidad adictiva es grande, de ahí la necesidad de la prevención en su uso“. Este sería el caso de ese hombre “enfermo” del cibersexo al que “Las Supremas de Móstoles” se refieren en su canción. Un hombre que se pasa el día “pegado a la pantalla

 

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